Sansy - 2 Bachillerato Lengua Castellana ((full))
En un mundo saturado de estímulos verbales y visuales, donde la inmediatez del mensaje ha erosionado los márgenes de la pausa, la literatura contemporánea ha recuperado una figura retórica tan antigua como la oralidad: la elipsis. Lejos de concebirse como una simple ausencia o un vacío de información, esta figura se erige como un recurso de altísima densidad semántica. Para el estudiante de 2º de Bachillerato, comprender la elipsis no es solo un ejercicio de identificación morfosintáctica, sino una llave para desentrañar las tensiones ideológicas y emocionales de los textos del siglo XXI.
Para superar la prueba de EBAU, el alumno debe evitar el error más común: confundir elipsis con ambigüedad. Mientras que la ambigüedad nace de una deficiencia comunicativa, la elipsis literaria es una . Cuando Cernuda escribe «El amor es un instante, / y un largo olvido después» , la elipsis de verbos copulativos y nexos no oscurece el sentido; al contrario, lo potencia al crear una yuxtaposición temporal que refleja la fugacidad de la pasión frente a la pesadez del recuerdo. sansy 2 bachillerato lengua castellana
Un caso paradigmático lo encontramos en la . Novelas como El vano ayer de Isaac Rosa recurren a elipsis temporales constantes. El narrador omite décadas enteras de represión franquista no por descuido, sino para forzar al lector a rellenar ese vacío con el horror implícito. La elipsis se convierte así en un mecanismo de complicidad: el autor calla, el lector sabe y el silencio compartido adquiere un valor testimonial más poderoso que la descripción explícita de la violencia. En términos del currículo de 2º de Bachillerato, este uso se relaciona directamente con el subtexto y la teoría de la recepción (Iser, Jauss), donde la obra se completa en la lectura activa. En un mundo saturado de estímulos verbales y
Tradicionalmente, la gramática define la elipsis como la supresión de un elemento lingüístico que se sobrentiende por el contexto. Ejemplos clásicos como «Él prefiere el cine; ella, el teatro» (elisión del verbo preferir ) evidencian una economía del lenguaje funcional. Sin embargo, en el discurso literario actual, la elipsis trasciende esta función meramente económica. Autores como Javier Marías, Marta Sanz o la poeta Elena Medel utilizan el silencio textual para sugerir aquello que el pudor, la censura o la propia complejidad de la realidad impiden explicitar. Para superar la prueba de EBAU, el alumno
Por otra parte, la lírica más reciente ha explotado la elipsis como herramienta de fragmentación identitaria. En Nadie me verá llorar (obra homónima a la novela de Cristina Rivera Garza, pero trasladable a la poesía visual), los versos se interrumpen con blancos que no son azarosos. Esa página en blanco no es un final, sino un paréntesis elíptico que invita a la reflexión sobre el género, la memoria o la locura. El poeta no dice: «Estoy roto» ; muestra la ruptura a través del corte en el sintagma.